Tu bebé se duerme y acabo de un rato… MOJADA.
Otra vez a cambiarlo todo.
Otra vez a desvelarte justo cuando habías conseguido ese sueño tan bueeeno.
No sabes si es rabia, pena o puro agotamiento.
Pero sabes que así… no se puede vivir.
Yo lo descubrí con el primero (el campeón mundial de escapes nocturnos).
Cada noche era una piscina.
Cada noche, un drama.
Y ahí fue cuando me dije:
“Esto tiene que tener solución. Y si no existe, la invento yo, que más no puedo...”
Ahora tengo cuatro (hijos).
Y con cada uno he dormido mejor que con el anterior.
Esto no lo ves en Instagram.
No se cuenta en el grupo del cole.
Pero lo vives. Y mucho.
Y ya era hora de que alguien te dijera:
No estás sola.